Convocatória aos PUEBLOS de NUESTRA AMERICA

lunes, 30 de junio de 2014

Un día como hoy, ahora

Por  |  30 / junio / 2014
 

Militarización en el Bajo Aguán, Honduras. Fotografía de Giorgio Trucchi.

Un día como hoy, ahora.
¿Qué hora es en Centroamérica? Preguntó el cañón
Y el eco respondió: Medianoche, todavía…
Sergio Ramírez en Centroamérica cuenta

Un día como hoy, hace cinco años, me levanté con el ruido de los aviones militares surcando los cielos, sin luz, sin agua, sin noticias. Era un 28 de junio de 2009 y las crónicas de lo imposible, estaban aún por escribirse. Me explico: en todo en mundo, aún en Honduras, nuestra generación pensaba que los Golpes de Estado habían pasado a la historia y que en este nuevo siglo, lo que nos esperaba era el fortalecimiento de la democracia, la conquista de nuevos derechos, en suma, seguir avanzando hacia la construcción de un mundo y un país mejor.

Al principio, cuando llegamos, mujeres y hombres de diversos lados, frente a Casa Presidencial, nuestro primer pensamiento fue que ni el país, ni el mundo, iban a permitir un Golpe de Estado, que significaría un retroceso enorme para todas las democracias del planeta. Pensamos eso el primer día, el segundo y luego, casi todo un año. Esto va a pasar, repetíamos, no puede durar mucho. Para nuestra sorpresa, no solo pasó, si no que se sostuvo por casi seis meses, ante la impasibilidad de las grandes potencias, incluida los Estados Unidos.

Posteriormente, se impuso un gobierno de derecha, electo por la minoría de la población, el del Porfirio Lobo Sosa. Luego, pensamos, sería posible un cambio, a través de las urnas y el Partido Libertad y Refundación (LIBRE), que aglutinaba una buena parte de la resistencia hondureña. Para nuestra sorpresa y aún con la amenaza de fraude en los resultados, ganó Juan Orlando Hernández, sucesor de la derecha, con un 36.8% de los votos activos y apenas un 21.4% del Censo Electoral.

Cuando tomó posesión de su cargo anunció “seguiremos en el poder cincuenta años más”, agregando su famosa frase de campaña “voy a hacer, lo que tenga que hacer”. No es posible, re-pensé, pero reconozco a estas alturas en las que mi mente se ha equivocado muchas veces, ya no sé que creer. Uno de los estandartes de campaña, fue la creación de la Policía Militar que anota en sus logros, haber irrumpido por la fuerza, a petición del Presidente del Congreso Nacional, miembro del partido en el poder, y lanzado gases a diputados y diputadas de libre, incluyendo al ex presidente Manuel Zelaya Rosales. Nunca en mi vida, había visto un ex presidente gaseado. Y volví a pensar: cosas veremos…

Nada nos preparó para esto, ni para el retroceso espantoso de los derechos humanos a nivel de políticas públicas, producto del Golpe que se mantienen hasta hoy, entre ellas: la prohibición de las píldoras de anticoncepción de emergencia (PAE), convirtiendo a Honduras en el único país de América, donde este medicamento es prohibido y penalizado. Hay que mencionar además, la absorción de Secretarías de Estado como la Derechos Humanos, el Instituto Nacional de la Mujer entre otros, que pasan a formar parte de un mega ministerio de Desarrollo Social, así como la negación de información pública de la Secretaría de Seguridad al Observatorio de la violencia, alegando que ellos mismos colocarían en línea su sistema de estadísticas, como efectivamente lo hicieron en el año 2013. La violencia doméstica, que es el delito más denunciado a nivel nacional, no aparece en esa base de datos.

No se puede dejar de mencionar el número creciente de periodistas, abogados y transportistas que son asesinados, ante la vista y paciencia tanto del Estado, como de la Policía Militar. A esto se suma el alto índice de asesinato de jóvenes, hombres y mujeres (cuyo crecimiento por año va más acelerado que los asesinatos de hombres). La impunidad en la resolución de estos crímenes, es el denominador común.

Hoy nos encontramos con el drama de las niñas y los niños migrantes hacia Estados Unidos, noticia que el mandatario hondureño, recibía durante su asistencia al mundial de fútbol en Brasil. En declaraciones públicas, expresó que el creciente flujo migratorio de menores sin acompañante, no solamente al deseo de reunirse con padres sino a la violencia generada por el narcotráfico. “Son desplazados de guerra y yo creo que Estados Unidos debe hacer más.1. Nada dice de las condiciones paupérrimas en que su gobierno mantiene a la mayoría de la población, ni de los constantes aumentos a la gasolina, la luz, el agua y la canasta básica en general, que fue el primer “regalo” de sus diputados al pueblo hondureño al asumir su mandato.

Nada dice, de la alarmante violencia, producto de la represión y la pobreza, mientras la clase oligárquica se enriquece cada día más. La mayoría de los migrantes, que se calcula en unos 60 o 70 personas por día, son madres, jefas de familia, con sus hijos e hijas. “No se puede vivir aquí”, mencionaba una de ellas, “no hay trabajo, no hay condiciones, hay mucha violencia2”.

Otra de ellas, expresaba“(…) los padres que tenemos hijas adolescentes o jóvenes solteras sabemos que hay un lema: es peligroso ser bonita y joven. (…), Los padres nos encargamos de hacerles las fiestas, convocar a sus amiguitos y estar encima de ellos porque no se puede. Por eso esa es una falsa paz que nosotros vivimos, porque nosotros sabemos qué es lo que sucede, y por qué la gente está sacando sus (hijas). (…)3

La respuesta gubernamental ha sido enviar a un equipo de visita, incluyendo a la Primera Dama, a los albergues de Estados Unidos. Este equipo, al más puro estilo militar es llamando “fuerza de tarea” y no se sabe con certeza, cual es su función. Hasta ahora, solo hemos escuchado exhortaciones hacia la responsabilidad de Estados Unidos, sin escuchar, que propuestas existen o se proponen desde el Gobierno hondureño, para frenar o combatir esta migración.

En resumen, en cinco años, parece que las cosas no han cambiado mucho y de paso, han arrastrado nuestras esperanzas de que los países del mundo, cualquiera, intervengan para frenar esta situación.

Hay días que parecen interminables y en los que toca construir la vida poco a poco. Tenemos un país, lleno de rejas, físicas y mentales, donde no podemos caminar, pensar o hablar libremente. Un país, donde las noticias del horror siguen asombrándonos. Este no es el país que una vez soñamos para nosotros, para nuestras hijas e hijos.

Queremos quedarnos a vivir aquí, pero a veces, como ya ha demostrado el éxodo en masa hacia los países del Norte, la única opción que nos queda, es precisamente, salir de él. Queremos la alegría, la risa fácil, el café de las mañanas, el gozo de las tertulias y el abrazo de las amigas. Queremos la paz, en medio de un país que vive una guerra interna, no declarada, pero vivida. Y es por eso que sabemos, que queda mucho camino para seguir resistiendo…


1 http://www.lavanguardia.com/vida/20140613/54408982043/presidente-de-honduras-eeuu-debe-hacer-mas-ante-guerra-que-desplaza-a-ninos.html

2Entrevista madre migrante. Junio 2014

3Entrevista pobladora. Mayo 2014

domingo, 29 de junio de 2014

Identidad y memoria popular: a 5 años de lucha y resistencia en Honduras

Por Ricardo Ellner
“Los pobres son muchos y por eso es imposible olvidarlos. Seguramente ven en los amaneceres múltiples edificios donde ellos quisieran habitar con sus hijos. Pueden llevar en hombros el féretro de una estrella. Pueden destruir el aire como aves furiosas, nublar el sol. Pero desconociendo sus tesoros entran y salen por espejos de sangre; caminan y mueren despacio. Por eso es imposible olvidarlos”.
 Roberto Sosa, poeta hondureño

De muy poco servirán los látigos de siete cabeza para contener la robustez e ímpetu social de las y los hondureños, pues se ha iniciado el despertar para en definitiva romper las cadenas. Hoy, a cinco años del deplorable Golpe de Estado en Honduras, el pueblo continúa luchando y resistiendo para inexorablemente lograr la emancipación revolucionaria.

 Fue en una fecha como hoy, que se consagró la bienvenida a estas personas, a las y los sujetos que luchan, a las y los que vienen a quedarse y combatir, y especialmente a aquellos  y aquellas que vienen a hacer oír con fuerza en las marchas la voz libertaria.

 Converge así, en este momento histórico, recorriendo al unísono por el largo y ancho de las calles, la masa mayoritaria que repudió y lo continúa haciendo aquel acto de secuestro y expatriación del Presidente constitucional José Manuel Zelaya,  protagonizado a su vez,  por la cúpula política y militar nativa en acato a la injerencia internacional estadounidense para romper la vida democrática del país.

 Es esta la lucha –que inició hace cinco años-  por la convicción solidaria, por la refundación del Estado, por la reivindicación de los derechos de las mayorías siempre excluidas quienes bajo la herencia de los procesos históricos de lucha y resistencia de las pretéritas generaciones, hoy los nuevos estadios son aportados con la actitud combativa y siempre crítica del pueblo.

 La dignidad no se negocia, sino que se conquista. No obstante, es de aquiescencia del pueblo que este camino no pasa solamente por pedir o asumir una actitud pasiva, sino más bien, combativa y beligerante amén de la coherencia política y social, de la unión de las masas, de la inclusión de todos los sectores y la participación de la mayoría de la población.

 Es por tanto, el deber revolucionario de nosotras y nosotros los que mediante la acción acabemos conquistando estos escenarios. Sin embargo, para hacerlo no es posible seguir apostando de manera reiterada y sistemática a los medios del poder establecido tradicionales que no guardan ninguna relación con los fines emancipatorios y revolucionarios. Sólo será posible emprender el camino de la dignidad cuando el poder resida en las mayorías; en el pueblo, en los barrios, en las aldeas, en los caseríos, en los cerros y en las montañas y no en un hemiciclo o en una presidencial casa.
“Sean capaces siempre de sentir, en lo más hondo,
cualquier injusticia realizada contra cualquiera,
en cualquier parte del mundo.
Es la cualidad más linda del revolucionario”.
Ernesto Guevara
Hoy, que se cumple un quinquenio del Golpe de Estado, las heridas permaneces abiertas, su tendencia vaga a la profundización, mientras la oligarquía continúa subestimando el poder transgresor y popular del magma del soberano.

 Es perpetuación de la explotación económica, la alienación cultural, la inequidad social que se configuran como políticas de Estado y que implementa el actual régimen de Juan Hernández que yace en curos desde 2010, caminan a ritmos acelerados. Esto, de manera fehaciente, demuestra que la crisis en la que tienen sumergida al país no es unicausal –como la quieren hacer ver- y más bien multifactorial.

 Las consecuencias directas de ese quebranto a la democracia hondureña son evidentes a cualquier flanco. En palabras de Eduardo Galeano, “no sólo a la luz de los fogonazos de las balas se revela una tragedia social”, para reflexionar en la actual Honduras.

El oprobio estimulado desde el oficialismo no ha dejado más que un fuerte incremento en los precios de los alimentos de primera necesidad aumentando los impuestos de un 12% al 15% en un país donde el 66.5 % de hogares viven bajo la línea de la pobreza. Comer es una necesidad básica del ser humano, pero la realidad en Honduras es que millones de personas se despiertan cada día con la angustia y la impotencia de no saber si podrán alimentarse, pues son prisioneros de un verdugo silencioso: el empobrecimiento.

 Los cifras son inimaginable para cualquier ser humano, empero, la naturalización institucional del hecho en el país es devastadora. De una población de un poco más de 8 millones, se estima que casi seis millones (5, 889,545) de personas son pobres. Más impactante es aún saber que, de esos casi seis millones, un total de 4.2 millones (4, 213,746) están en situación de extrema pobreza y 1.6 millones viven en pobreza relativa, según los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE).

 A esto se adjunta el constante aumento de los precios a los combustibles; en lo que va del año son ya 23 alzas y la tendencia alcista continúa y con ello el aumento en los valores del transporte, el agua potable, los alimentos, la energía eléctrica entre otros. El sistema de salud ha profundizado su precarización, los centros hospitalarios públicos permanecen desabastecidos continuamente y los funcionarios se dedican constantemente a robarse los dineros del pueblo.

 Cada vez se privatiza más la inversión y las instituciones públicas. El poder se concentra en las transnacionalidad que es un proyecto en total vigencia y que se resguarda bajo los fusiles de la remilitarización de la sociedad. Pretenden con esto – la clase dominante- instaurar otra noción de Estado, la idea del territorio saqueado y sin Estado, pero primero hay que probarlo argumentan, y así han convertido a Honduras en el “conejillo de indias” del imperialismo neocolonizador.

 Con una tasa del 54% de población subempleada, las condiciones indignas laborales tras el golpe de estado se acrecentaron, los pocos que gozan de trabajo formal lo hacen con retribuciones inequitativas pues a la mayoría de ellos no alcanzan ni el salario mínimo mientras funcionarios pagados por el Estado se adjudican más de 10 mil dólares, lo que representa 200 mil Lempiras en moneda local. De la mano llega el detrimento de la protección laboral y la precarización del trabajo que mediante la tercerización se ha vuelto una norma en el sistema de trabajo que propone Hernández.

 La apuesta de la dictadura institucional es servirse de empréstitos directos foráneos que apuntan a la indiscriminada explotación de los recursos naturales, como ser  los proyectos mineros a cielo abierto, la construcción de represas hidroeléctricas -administradas por grupúsculos de la oligarquía nacional y transnacional- que causan daños directos de contaminación al medio ambiente y  a las comunidades del territorio.

 Y algo no menos importante, los altos niveles de inseguridad e impunidad que vive el país.  A la fecha y después del Golpe de Estado, en Honduras  se han asesinado a más de 27 mil personas violentamente. La represión, los femicidios, los actos de odios contra la comunidad Lesbi, Gay, Trans, Bisexual e Intersexuales (LGTBI), los asesinatos contra la disidencia política, la migración obligatoria de los niños hacia Estados Unidos, el asesinatos de las y los jóvenes han hecho que el país sea el más violento del mundo.

 Según el informe global de Homicidios 2013 de la Organización de Naciones Unidas, Honduras posee una tasa de homicidios de 90.4 por cada 100,000 habitantes. Esto cuantifica que para el año pasado el total de muertos y asesinados fue de 7,172. (En el  país, uno de cada 280 varones de entre 30 y 44 años y uno de cada 360 entre 15 y 29 años son víctimas de homicidio cada año).

 Esta senda de violencia sistemática que inició hace 5 años en un día como hoy, ha dejado inobjetablemente diáfano que el capitalismo – hoy en su propuesta neoliberal- no admite más capas de maquillaje ni reformas y su desaparición constituye el único escenario razonable. Esa es la lucha que se propone desde el Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP) en Honduras y que logró su expresión política partidaria socialista democrática con el Partido Libertad y Refundación (Libre) y que es acompañado por otros sectores no organizados.  

 Ya lo mencionaba Vladimir Ilich Ulianov que el partido revolucionario debe asumir el papel de propagandista, agitador y organizador de la lucha proletaria, así como el de educador, exponiendo a todas las y los trabajadores y demás capas populares los objetivos generales del programa socialista.

 Es por tanto, la necesidad de luchar por una revolución social y popular que sea capaz de transformar y refundar los cimientos la sociedad que se basen en la igualdad, inclusión, participación y solidaridad como la única forma de reconquistar nuestra dignidad.

 En tanto, esta resistencia que hoy convoca, que nació y se reconoce en las calles, ha provocado la partitura –de manera indefectible- en la historia de Honduras y ha sido un estímulo de forma inexorable a la emancipación de nuestro pueblo.

 Recordamos a nuestros mártires y luchamos por ellos, por nuestra generación que sobrevive y las venideras. Por la justicia, la dignidad y la memoria, hoy a un quinquenio de lucha y resistencia, el pueblo rebelde, vencerá.

Recibido por correo electrónico

jueves, 26 de junio de 2014

Argentina y la amenaza de la especulación financiera a través de los criminales Fondos Buitre

LO OCURRIDO MUESTRA LA NECESIDAD DE CREAR EL BANCO DEL SUR EN LATINOAMÉRICA
 

POR FANDER FALCONÍ*

Lo peligroso del fallo de la Corte Suprema de EE.UU. es que ordena a un banco estadounidense que debite las cuentas de Argentina y pague la deuda.

Los buitres son aves carroñeras que se alimentan de desperdicios o animales muertos. Aunque a simple vista son muy desagradables, su vuelo, como el de los cóndores, es hermoso y tienen un papel muy importante en el equilibrio de los ecosistemas, ya que eliminan restos orgánicos. Los buitres aprovechan la carroña que muchas veces dejamos los propios humanos.

En días pasados, la Corte Suprema de Estados Unidos rechazó el pedido de reconsideración del fallo a favor de los 'acreedores buitres' de los tribunales de Nueva York. Esta resolución deja en firme un fallo de primera instancia del agrio juez Thomas Griesa que obliga a Argentina a pagar unos 1.500 millones de dólares a los acreedores externos, sin plazo, en efectivo. Resulta muy preocupante la sentencia del tribunal norteamericano sobre estos fondos especulativos argentinos.

Lo más grave de la decisión no es que le ordene a Argentina a pagar, pues eso fue ya decidido en anteriores ocasiones. Lo peligroso es que ahora la Corte Suprema ordena a un banco estadounidense a que debite las cuentas de Argentina y pague a los fondos buitre. 
Esto es insólito. Esto genera un precedente nefasto contra cualquier país, ya que en Nueva York está la mayoría de la deuda externa y contratos financieros. Ahora un contrato entre un país y un banco no sirve de mucho, pues hay el precedente de que una corte puede ordenarle a un banco que le quite la plata a su cliente.

Examinemos los hechos. En 2005 y en 2010, Argentina en forma unilateral propuso renegociar sus pasivos internacionales. Muchas de estas deudas externas, al igual que las de muchos países latinoamericanos, fueron adquiridas en forma ilegítima e inmoral por las dictaduras militares y por los gobiernos de la 'década perdida' del 80. El 92% de los acreedores accedió a la renegociación y el resto acudió a la justicia norteamericana a demandar el cambio unilateral de condiciones y exigir que se respeten las condiciones de endeudamiento y pago originales.

Como era lógico, los valores de mercado de ese 8% de papeles de deuda se desplomaron. Apareció una empresa financiera que compró esos papeles aprovechando la situación y apostando a la decisión de la justicia norteamericana.

La jugosa tajada de estos 'buitres' ronda los 1.500 millones de dólares, que serían los inmediatos beneficiarios de la decisión del juez de Nueva York. Pero se desconoce el monto total de los demás acreedores (de buena y mala fe) que podrían beneficiarse de la sentencia de ese juez; algunos dicen que serían entre 10.000 y 15.000 millones.

En resumen, los 'fondos buitre' son un conjunto de papeles de deuda externa argentina adquiridos por un grupo de filibusteros financieros del norte que ahora se aprovechan de una justicia norteamericana que se arroga jurisdicción universal. Nos pasó a nosotros con la demanda de Chevron (recordemos que Lewis Kaplan, juez superior de la Corte Federal para el Distrito Sur de Nueva York, consideró que la sentencia impuesta por la justicia ecuatoriana y ratificada en todas las instancias contra esa empresa transnacional, debido a los daños sociales y ambientales ocasionados en su operación en Ecuador, se logró por medio de una supuesta conspiración y el contubernio de abogados corruptos), y esta misma empresa ha exigido al gobierno argentino que sus eventuales diferendos por la inversión en operaciones hidrocarburíferas sean discernidos en un tribunal extraterritorial europeo.

La sentencia del juez neoyorquino a favor del capital financiero especulativo coloca en igualdad de condiciones a las personas y a un Estado soberano como Argentina. Desde una visión liberal del siglo XIX, esto tiene todo 'sentido de justicia'. En aquel entonces, era la época en la que los banqueros burgueses querían defender su propiedad frente a los atropellos de monarcas que decían "El Estado soy yo" y confundían tesoro real con tesoro nacional. Es evidente que la situación ahora es muy distinta, y el Estado es, más que nunca, el instrumento de acumulación más poderoso del capitalismo financiero global. La justicia ahora está en otro punto, muy lejos del que propone el juez newyorquino.

Esto nos debería llevar a reflexionar sobre las consecuencias reales de la apertura financiera. Con más de 200.000 millones de dólares de deuda, Argentina tiene mucho poder de negociación, lo que no es el caso de otros países.

Contra la sabiduría convencional, es necesario seguir perseverando en lo que se propuso hace más de un lustro: regular los mercados financieros internacionales, desconocer las jurisdicciones supranacionales, promover el ahorro interno, mirar con recelo la inversión internacional y dirigirla a donde promueve economías de escala, evitar los tratados de libre comercio, promover la denuncia a los oprobiosos tratados bilaterales de inversión. En otras palabras, debemos convertirnos en actores para desmonopolizar el poder (financiero, comercial, de los medios de comunicación) y sus intereses.

Estas circunstancias también nos llevan en la actualidad a proponer de nuevo la necesidad de empujar el funcionamiento operativo del Banco del Sur y la Nueva Arquitectura Financiera como respuestas que cortan uno de los poderosos tentáculos de la gobernanza financiera mundial.

DATOS

El Gobierno argentino sostuvo que la última decisión de la justicia estadounidense, a favor de los fondos especulativos que litigan contra Argentina, es 'parcial' y pretende 'fulminar' el proceso de reestructuración de la deuda que sigue el país para pagar a sus acreedores.

"Le repito, juez Griesa, la Argentina ha demostrado voluntad de pago. Cualquier otra interpretación es desconocer esta trayectoria", dijo el jefe de Gabinete argentino, Jorge Capitanich.

*Excanciller de Ecuador.

El Telégrafo, Ecuador, junio de 2014.

Tomado de Cronicón Virtual

lunes, 23 de junio de 2014

Un tesoro en el que nos va la vida


Cuando era niño y recién había aprendido a leer me detenía ante todo lo que me encontraba por la calle que tuviera letras. En la medida en que crecemos uno va perdiendo esa costumbre, pero desde entonces hay un cartel que no ha dejado de llamarme la atención. Está a la entrada del hospital habanero Calixto García con una frase del Che: “Vale, pero millones de veces más, la vida de un solo ser humano, que todas las propiedades del hombre más rico de la tierra”.

A lo largo de los años, el cartel ha cambiado de formato pero el texto sigue siendo el mismo. En su versión más reciente, las imágenes de Fidel y el Che escoltan las palabras pronunciadas por el Comandante Ernesto Guevara el 20 de agosto de 1960 en la inauguración de un “curso de adoctrinamiento” organizado por el Ministerio de Salud Pública de Cuba. Entiendo aquí “adoctrinamiento”, no en el sentido peyorativo con el que suele utilizarse el término, sino en el de divulgación de una doctrina que —como explica el Che en ese discurso — antepone la solidaridad a la caridad. Reconoce el médico devenido combatiente, dirigente político y ministro que hasta entonces los médicos se han acercado al pueblo “practicando la caridad, y lo que nosotros tenemos que practicar hoy, es la solidaridad”. Decía el Che:

“…la Revolución hoy exige que se aprenda, exige que se comprenda bien que mucho más importante que una retribución buena, es el orgullo de servir al prójimo, que mucho más definitivo, mucho más perenne que todo el oro que se pueda acumular, es la gratitud de un pueblo. Y cada médico, en el círculo de su acción, puede y debe acumular este preciado tesoro, que es el de la gratitud del pueblo”.

A pesar de deficiencias y obstáculos ese tesoro está vivo. Por razones de salud de uno de mis hijos y mi madre he visitado en las últimas semanas cuerpos de guardia de hospitales cubanos en horas incómodas. El médico atento, las pruebas radiológicas y los análisis clínicos rápidos, los medicamentos suministrados con oportunidad, las ambulancias llegando y partiendo en función de salvar vidas fue lo que viví.

Los médicos son un ejemplo de la lealtad de no pocos cubanos a esa concepción solidaria. Aún cuando durante las dos últimas décadas la retribución de su labor no haya sido buena, la mayoría de ellos, como también muchos deportistas, entrenadores, maestros, científicos, han permanecido en sus puestos y rechazado ofertas de abandonar el compromiso con el prójimo. El desarrollo en el tiempo de una concepción que coloca al ser humano en el centro de las decisiones llevó en Cuba a la creación de un tejido que, integrando organizaciones comunitarias como los Comités de Defensa de la Revolución y la Federación de Mujeres Cubanas, instituciones de salud como el Médico de la Familia y el delegado del Poder Popular, convierten a la sociedad cubana en la mejor preparada para evitar fenómenos que inundan las ciudades latinoamericanas y del Tercer Mundo. Allí abunda el trabajo infantil, la pernoctación callejera, la represión policial a lo que suele llamarse “la cultura de la pobreza” que ya se ha vuelto endémica en nuestros países muchas veces con su carga de violencia y drogadicción.

Es también ese tejido social cubano el que ha permitido al liderazgo revolucionario afirmar reiteradamente, desde que comenzaron los cambios socioeconómicos impulsados al calor de la aplicación de los Lineamientos económicos y sociales, que nadie quedará abandonado. Si en el capitalismo los pobres venden su sangre y sus órganos, y ya hasta las mujeres pobres alquilan sus úteros para que los ricos se ahorren esos menesteres, en Cuba aspiramos a que eso no ocurra jamás.

La presencia en algunas zonas céntricas de la capital, y otras del país, de fenómenos que prácticamente desaparecieron del paisaje cubano con la Revolución, como la mendicidad y el “buceo” en los depósitos de basura, no puede ser vista con indiferencia ciudadana e inercia institucional. Y detrás de las condiciones para que ocurran hay algún vacío en la articulación concreta de ese tejido social para con cualquiera de esos cubanos y cubanas que primero que todo son hijos de la Revolución aunque muchas veces sus familias les hayan dado la espalda. Con el mismo empeño que se salva la vida de cualquier hombre o mujer sin preguntar si tiene o no cuenta bancaria, hay que evitar el daño progresivo a la dignidad individual y colectiva que puede suponer que uno solo de los seres humanos que habita en esta isla asegure su existencia desde una situación así.

Por supuesto, esos vacíos son utilizados propagandísticamente para poner en entredicho la voluntad de no permitir el abandono de un solo cubano y cuestionar la efectividad del conjunto de organizaciones e instituciones que el país ha creado desde 1959 para concretar su doctrina solidaria. Como hace el corresponsal extranjero que desde la comodidad que le brindan sus ingresos en euros se erige en voz de los afectados, generaliza la situación descrita arriba como la de “los ancianos” en Cuba y termina diciendo “las campanas que hoy suenan por ellos sonarán, tarde o temprano, por cada uno de nosotros”, luego de citar a un cubanólogo que ha hecho carrera intentando demostrar la inviabilidad de la Revolución. En Cuba existen un millón 700 mil jubilados, cuyas pensiones —en palabras del Presidente Raúl Castro— “son reducidas e insuficientes para enfrentar el costo de la canasta de bienes y servicios” pero si la generalización que hace el corresponsal fuera cierta tendríamos casi dos millones de mendigos. Mucho más cerca de la verdad está la “Carta abierta sobre Cuba” de Pablo González Casanova:

“Es bien sabido. En Cuba todos los niños y jóvenes en edad de aprender tienen escuelas, universidades e institutos, todos los enfermos médicos, medicinas y hospitales, todos los trabajadores empleo, y los ancianos asistencia… Es cierto que uso aquí la palabra “todos” como la definió García Márquez, como el 80% o más de la población, o mucho más, con limitaciones de que se encargarían los cubanos si en la práctica los hubierais dejado cumplir con vuestros buenos deseos”.

Sin embargo, lo doloroso es que oportunismos y manipulaciones puedan encontrar algún asidero y causa en nuestra realidad. Si una empresa ingresa millones de dólares reciclando materia prima y provoca de manera indirecta pero creciente que un grupo de personas —no solo ancianos— arriesgue su salud hurgando en los desechos en busca de aluminio, plástico, cristal y cartón, en el socialismo próspero y sostenible al que aspiramos tal empresa debería ser responsable de organizar la entrega segura de esos desechos a esas personas por los establecimientos gastronómicos y comerciales que los generan antes de que lleguen a los contenedores de basura.

Suministrarles a un precio en relación con sus ingresos medios de protección, ropa e instrumentos de trabajo y transporte, conveniar con las organizaciones de la comunidad lugares para entregarlos, como antes ocurría en las farmacias con los frascos de medicamentos, sería una vía entre muchas posibles.

Se ha explicado, con toda razón, que no podemos elevar salarios y pensiones sin aumentar la productividad y crear riqueza, pero lo que no debería ocurrir en una sociedad como la nuestra es que alguien gane dinero convirtiendo en normal y frecuente que seres humanos hurguen entre lo que otros desechan, mientras ponen en peligro su salud y la de la comunidad, y verlos regresar a los inicios del homo sapiens machucando en plena calle latas de cerveza y refresco con una piedra. Como planteó el Che, la salud y la dignidad de uno solo de ellos vale mucho más que todo lo que pueda recaudarse con eso. Por ese peligroso camino, mañana nos podría parecer normal que entre quienes hagan esa labor haya niños y pasado que esos niños duerman en las calles como ocurre en casi todos los países “normales”.

Otra cosa es el fomento al vandalismo que provoca aceptar cualquier cosa como materia prima, que en ciudades como Santa Clara —según escuché en un reportaje radial— ha llevado a que la búsqueda de aluminio y bronce a cualquier costo deje sin identificación calles y casas. A pesar de lo que declaró un empresario al diario Granma, explicando por qué su entidad estuvo quince años contaminando las aguas del río Cuyaguateje, en el socialismo el mercado no “es quien dice la última palabra”.

El mercado es en el socialismo, como lo definen los Lineamientos, un instrumento que puede ser muy útil, pero nunca el sustituto de la política ni de la acción social. A mediados de la década de 1960, en su libro Capitalismo y libertad, el fundador del neoliberalismo, Milton Friedman, confesó la relación entre mercado y política:

“Cuanto más amplio sea el uso del mercado, menor será el número de cuestiones en las que se requieren decisiones expresamente políticas y, por tanto, en las que es necesario alcanzar un acuerdo”.

¿Diremos en Cuba adiós a la movilización política para la promoción de una cultura del reciclaje y la salud? ¿No hacen falta ya acuerdos entre los CDR, la Organización de Pioneros y la Empresa de de Recuperación de Materias Primas? ¿Todo lo resolverá el mercado? ¿Dejamos sólo a las Direcciones de Servicios de Comunales el cuidado del ornato público y la higiene colectiva? Basta asomarse al paisaje sucio y enyerbado que ofrecen no pocas esquinas de La Habana para ver lo bien que nos va.

Como afirmó Raúl en un Consejo de Ministros “no es perfecto lo que hacemos, a veces nos falta experiencia en algunos temas y cometemos errores, por eso cada asunto tiene que estar sometido constantemente a las observaciones críticas”. Los mecanismos solos no resuelven los problemas, es necesaria la actuación comprometida de las personas y la regulación que evite a tiempo distorsiones y efectos indeseados. La insistencia de Fidel, durante el proceso de rectificación de errores y tendencias negativas, en que no son los mecanismos los que construirán el socialismo está hoy —a mi juicio— más vigente que nunca. Se necesita una nueva mentalidad, cambiar y crear mecanismos, pero sin abandonar algo que nos ha traído victoriosos hasta aquí: la educación, participación solidaria y acción consciente del pueblo. A eso llamó en aquellos años Raúl con su enérgico “Sí se puede” que permitió atravesar lo más duro del llamado Período Especial con muchas carencias, pero sin que el paisaje urbano se poblara de lo que llamamos indisciplina social y que no es más que la actuación en parte de nuestra cotidianidad de la ley de la selva propia del capitalismo subdesarrollado.

En aquellas sociedades se maneja con represión y a veces con algo de caridad lo que no puede tener solución en los marcos de ese sistema. En el socialismo estamos obligados a solucionarlo con la solidaridad, la participación y la educación, que no excluye en última instancia la coerción basada en la legalidad y el trato humanista, hurgando primero que todo en las causas del problema. Porque como reconoció en el Encuentro Eclesial Cubano la Iglesia Católica, en lo que el reverendo Raúl Suárez califica como su mejor documento desde 1959: “La sociedad socialista nos ha enseñado a dar por justicia lo que antes dábamos por caridad”.

Precisamente, en los días del proceso de rectificación —ante el escepticismo de unos y la duda de otros— andaba Fidel prometiendo que Cuba sería una potencia médica e impulsando en medio de escaseces la biotecnología al servicio de nuestro pueblo. A los que reniegan de Fidel y sus ideas y los presentan a él y al Che como responsables de nuestras carencias económicas, vale recordarles que esa concepción humanista y solidaria de la medicina -que hace a los médicos cubanos ir a donde muy pocos de sus colegas de otros países han puesto un pie y tratar a cualquier persona como un igual- es la que le reporta hoy al país su mayor ingreso por exportaciones, 8 200 millones de dólares este año, según se informó a raíz del aumento salarial a los trabajadores de la salud.

Es también su visión de la formación masiva de profesionales —procedentes de los sectores más humildes del pueblo— en todas las ramas la que permite hoy que Cuba pueda proponerse atraer la inversión extranjera en condiciones más ventajosas que cualquier otro país de nuestro entorno.

Como pidió el Che, la Revolución pintó la Universidad de negro, de mulato, de obrero y de campesino. El hecho de que mediante el fraude, como viene evidenciándose en los últimos años, algunos quieran volver a pintar la Universidad del color del dinero no es un síntoma aislado sino prueba de la emergencia de quienes piensan que todo puede tener un precio, incluyendo la sanidad y la educación. Es el mismo espíritu actuando en realidades distintas el del que vende lo que tiene a mano, ya sea un examen, una gestión pública o alcohol metílico, poniendo en peligro la salud ética y hasta la vida misma de sus conciudadanos, y el de quienes en un lenguaje aparentemente cultivado edulcoran el propósito de arrebatarle a nuestro pueblo sus conquistas por invitación de un poder extranjero.

“¡La Revolución sigue igual, sin compromisos con nadie en absoluto, solo con el pueblo!”, dijo Raúl el 1ro. de enero en Santiago de Cuba. Permitir que por interés empresarial o personal, por desidia burocrática o insensibilidad política, se pongan en entredicho los valores que nos han traído hasta aquí y que un oportunista lucre en base a ello, cuestionando la lealtad al espíritu fundacional de la Revolución que expuso Fidel en La historia me absolverá, al enseñarnos quién es el pueblo, sería traicionar la gloria que se ha vivido y perder un tesoro que va con el orgullo de ser cubanos. (Publicado en CubAhora)

Tomado de La Pupila Insomne

Pablo Gonzáles Casanova y Héctor Díaz Polanco se pronuncian por la liberación de los 3 presos cubanos en Estados Unidos

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Por Iván Martínez Ojeda*

Bajo la noche lluviosa de este lunes se llevó a cabo en la Casa Lamm el foro: Los cinco cubanos presos en Estados Unidos: Un flagrante atropello a la ley y la justicia, en el que participó el embajador de Cuba en México Dagoberto Rodríguez Barrera junto con el intelectual latinoamericano y ex rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, Pablo González Casanova y el reconocido antropólogo Héctor Díaz Polanco.

El foro se realiza en un momento en el que el movimiento por la liberación de los cinco cubanos, presos en Estados Unidos desde el 12 de septiembre de 1998, ha cobrado una fuerza considerable a nivel internacional y a unos días de finalizadas las III Jornadas “5 días por los 5” en las que han participado parlamentarios de una decena de países así como reconocidas personalidades y organizaciones sociales de más de 30 países.

El periodista cubano Ángel Guerra, quien participó como moderador en la mesa, advirtió que seguirán hablando de los 5 cubanos y no de 3 pues “tanto René González como Fernando González, quienes terminaron de purgar injustas sentencias desde hace unos meses y se encuentran ya en la Isla, han expresado que no estarán libres hasta que sus otros compañeros regresen a Cuba”.

Se trata de una venganza contra Cuba por ser un país diferente: Embajador de Cuba

En su participación, el embajador de Cuba en México, Dagoberto Rodríguez, detalló elementos del caso de los 5, un grupo de agentes cubanos que fueron enviados a Miami para infiltrarse en las células de terroristas que desde Estados Unidos han planeado y ejecutado múltiples atentados que han dejado en Cuba más de 3 mil muertos, y 2 mil lesionados.

Los datos recabados por los cinco cubanos sirvieron para detallar un informe con más de 230 documentos, 5 videocasetes y 8 cintas de audio que conformaban la evidencia de la participación de grupos terroristas en Miami, entre ellos la Fundación Nacional Cubano Americana, en atentados en Cuba.

El embajador de la Isla mencionó que toda esta información fue compartida por el gobierno cubano al entonces presidente Bill Clinton a través del escritor colombiano Gabriel García Márquez, y a pesar del supuesto compromiso expresado por el FBI para la detención de los grupos terroristas en Miami, meses después fueron aprehendidos, no los terroristas sino los cinco cubanos.

“Debemos empezar diciendo que Miami ha sido en los últimos 50 años el centro del terrorismo contra Cuba, desde ahí se han financiado y fraguado diversas acciones terroristas que han causado la muerte de más de 3 mil personas en Cuba. Los cinco cubanos no fueron a Miami para causar daños o para buscar información de seguridad nacional en Estados Unidos, fueron simplemente a conocer a los grupos terroristas y poder alertar a las autoridades cubanas”

Los juicios de Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero , Fernando González y René González, detenidos desde 1998, finalizaron hasta el 2001 con sentencias que van desde los 15 años de prisión hasta dos cadenas perpetuas más 15 años de prisión como es el caso de Gerardo: “Uno de los cinco cubanos tendría que morir dos veces en la cárcel y luego revivir para seguir cumpliendo su condena” refirió el embajador cubano el caso de Gerardo Hernández, quien está condenado bajo el delito de conspiración para cometer asesinato, además de los delitos por el que son culpados sus compañeros como son la conspiración para espiar, falsa documentación y ser agente externo no declarado.

 “Los cinco cubanos han enfrenado la más abominable violación a sus derechos humanos, se mantuvieron incomunicados por 17 meses, se les negó visita conyugal, además de que el juicio se efectuó en el último lugar en donde se puede esperar que se efectúe un proceso justo e imparcial” señalo el embajador cubano, haciendo alusión a una de las irregularidades más polémicas del caso, razón por la cual Amnistía Internacional se pronunciara por una defensa justa de los cinco pues fueron enjuiciados en Miami, lo que afectó seriamente la imparcialidad del jurado por los prejuicios y la alta hostilidad hacia Cuba que prevalece en esa zona. Además, señaló el embajador, durante el proceso se desató una campaña de odio contra los cinco por los medios de comunicación, “ahora sabemos que esa campaña estuvo pagada por el gobierno estadounidense”.

Otra de las grandes violaciones al debido proceso fue el hecho de que el gobierno estadounidense negó a la defensa de los cinco el acceso a los documentos en los que se basaba la evidencia de culpabilidad, argumentando que se trataba de documentación clasificada y secreta. Lo que a decir del informe de Amnistía Internacional USA: The case of the cuban five “menoscabó seriamente el equilibrio entre la acusación y la defensa”.

El embajador cubano advirtió que en los últimos 50 años, el gobierno estadounidense, quien desde 1982 ha incluido a Cuba en la lista de los países “promotores del terrorismo”, no ha hecho nada para impedir los actos de terrorismo en Cuba fraguados desde Miami y permite que los terroristas se paseen libremente por su territorio. Y finalizó diciendo que “cada día que pasan nuestros compañeros en prisión es un día más de la larga venganza imperial contra el pueblo cubano por haber elegido soberanamente su destino, es la venganza contra un pequeño país por haber dado un ejemplo de una sociedad con justicia y equidad, es una venganza a Cuba por ser diferente”.

Estados Unidos nunca ha considerado como terroristas los actos que provienen desde su propio territorio: Díaz Polanco

Por su parte el antropólogo Díaz Polanco comentó que el problema se deriva de la concepción dominante de los derechos humanos. “El caso de los cinco pone de relieve todos los aristas del gran problema que tenemos con la llamada universalización de los derechos humanos que suelen derivarse en horrores universales”.

Para Díaz Polanco, el origen del proceso judicial que con sus 7 meses fue el más largo hasta esa fecha en los Estados Unidos y que terminó con máximas penas, fue que Cuba se encuentra frente a un imperio que tiene una idea muy peculiar de lo que son derechos humanos “esa idea consiste en el criterio de que estamos ante el ejercicio de derechos humanos válido cuando se trata de actos ejecutados por aquellos que se identifican con el sistema de vida norteamericano”.

Por lo tanto, señalo “la única manera en la que Cuba se podía defender de la actividad terrorista planeada desde Estados Unidos, era el recabar información a través de personas que estuvieran dispuestas a correr el peligro por defender a su país de estos actos terroristas (…) ya que Estados Unidos no considera como terroristas los actos que provienen de su propio territorio”.

 “La visión de lo que es humano está vinculada a la propia posición política que se asume sobre el cómo debe organizarse la sociedad y la economía, ese es el fundamento del horror universal que han vivido los cinco cubanos”

Los derechos humanos, finalizó el asesor del Ejercito Zapatistas de Liberación Nacional en el proceso de negociación con el gobierno mexicano para los Acuerdos de San Andrés “se han convertido en armas de combate político. Hasta hace poco, el único país que se creía con la facultad universal de hacer un informe anual para determinar qué países violan los derechos humanos era Estados Unidos, quien cada año reparte bendiciones y castigos a países que violan o respetan los derechos humanos”

Ante todo ello, reconoció la firmeza y el patriotismo de los cinco cubanos quienes no han cedido a los intentos de cooptación y división por parte del imperio estadounidense “dicen por ahí que hay que ser como el Che, yo diría, debemos ser como los 5”.

 “El pueblo-gobierno de Cuba es un fenómeno democrático que si lo entendierais os causaría horror”: González Casanova a firmantes de la carta abierta Obama

En su turno, González Casanova dio lectura a la respuesta que redactó para los firmantes de la Carta abierta a Obama: apoya a la sociedad civil en Cuba, una misiva que ha causado polémica desde su publicación en mayo pasado en donde empresarios y figuras influyentes piden a Obama que dé un giro a su política hacia la Isla y “ayude al pueblo cubano a determinar su propios destino expandiendo las políticas de la reforma estadounidense”. Todo ello mediante la liberalización económica y la implantación del modelo capitalista en la Isla.

González Casanova advierte que lo que significaría una política como la que demandan los firmantes, entre los que se encuentran David Rockefeller, presidente honorario del Consejo de las Américas y James Stavridis excomandante del Comando Sur responsable de la política intervencionista en América Latina, sería la continuación de la lucha de clases en Cuba:
 “l a lucha de clases sigue, y confieso que la están dando muy bien en lo que les es posible, pues ahora la quieren cambiar para ganar la guerra por las buenas ya que no la ganaron por las malas. (…) En realidad (Cuba) se trata de un país al que no habéis podido vencer, a pesar de las tremendas presiones y acciones abiertas y encubiertas en su contra, y del incalificable bloqueo de más de medio siglo que le habéis infringido”.

Entre las medidas que los firmantes demandan a Obama se encuentran la posibilidad de importar y exportar bienes y servicios entre el sector privado estadounidense y empresas cubanas independientes así como permitir al sector inmobiliario y financiero invertir en la Isla. Ante ello el autor de “La democracia en México” responde:

“ La democracia de las corporaciones y complejos ya es insostenible, la organización del mundo por los complejos empresariales-militares-políticos y mediáticos, cuyo más poderoso “atractor” es la “maximización de utilidades y riquezas”, ya ha entrado a una “fase de transición” terminal, es necesario impulsar la transición a un sistema cuyo atractor [sic.] principal sea la libertad y la vida (…) en ese camino veréis que es pionero el pueblo-gobierno de Cuba”

González Casanova finalizó invitando a los firmante de la carta abierta a Obama a pedir la libertad de los cinco cubanos “ Pidan al presidente Obama la libertad de los tres héroes cuba nos encarcelados. Inicien una nueva historia de su palabra con actos como éste a que nos obligan los cambios de un mundo en que no sólo existe la lucha de clases sino la lucha por la vida, por la vida del 99% y también del 1% de la humanidad y de nuestros descendientes. Pensad que otra vez en el principio del mundo estará la palabra.”

Para leer la carta completa de González Casanova:
http://www.kaosenlared.net/america-latina/item/90281.html
Para leer la carta abierta a Obama:
http://66.147.244.247/~diariol1/upload/files/CartaObama02.pdf

Recibido por correo electrónico
* Facultad de Ciencias Políticas y Sociales-UNAM
Foto tomada de La Nueva República

O MINISTRO MAIS ODIADO PELA DIREITA OUSA SACUDIR A PASMACEIRA DA ESQUERDA

Não conheço pessoalmente o Gilberto Carvalho, que, a exemplo de Lula, tem origem proletária: foi quando trabalhava como soldador em fábricas do PR e do ABC paulista que ingressou na Pastoral Operária, da qual se tornaria secretário-geral.

Continua até agora à frente de uma Secretaria-Geral, no caso a da Presidência da República. E é alvejado dia e noite pela direita, como seu principal inimigo no governo depois da queda de Zé Dirceu.

Companheiros de Brasília me garantem ter ouvido dele, quando maior era a pressão orquestrada desde a Europa e tão bem secundada por figuras do Judiciário e da grande imprensa brasileira, que considerava "uma questão de honra" salvar o escritor Cesare Battisti da perseguição inquisitorial e vendetta italiana.

Até onde sei, foi GC o petista mais influente a empenhar todo seu prestígio para fazer com que a solidariedade revolucionária prevalecesse sobre a realpolitik na decisão do Governo Lula. 

Havia, sim, quem pouco se importasse com o fato de existirem evidências mil de que Battisti, inocente das acusações mais graves que lhe faziam, estava servindo apenas como bode expiatório e como troféu político para os neofascistas de Silvio Berlusconi. Esses preferiam entregar um companheiro de ideais às feras do que arriscar-se a uma retaliação de governo do 1º mundo -que acabou não vindo, como eu sempre disse que não viria. É um motivo a mais para respeitarmos e admirarmos os que, mesmo no poder, continuaram mantendo sua integridade política e pessoal: eles foram raros!

A entrevista de GC na Folha de S. Paulo desta 2ª feira (23) novamente vem ao encontro das minhas posições, mesmo que ele provavelmente as desconheça. É que pessoas formadas nos mesmos valores tendem a analisar de maneira semelhante os acontecimentos.

Durante todo o julgamento do mensalão, fui reticente quanto à alegação de inocência dos réus petistas, pois os anos em que exerci meu ofício na imprensa do Palácio dos Bandeirantes me permitiram conhecer bem as entranhas putrefatas do poder. Tão bem que seria cínico se fingisse acreditar na ingenuidade de companheiros que são tudo, menos ingênuos. 

Via-os, e vejo-os, não como anjinhos injustiçados por Satã Barbosa, mas sim como militantes que cometeram o erro de incidirem nas práticas usuais da politicalha porque as viam como necessárias para o PT poder governar. Acabaram sujando as mãos, não movidos pela ganância, mas sim sofrendo pessoalmente as consequências da opção do partido de não tentar mais mudar radicalmente a sociedade, preferindo concretizar alguns dos seus objetivos (abdicando de outros) sem uma franca ruptura com o status quo capitalista.

Então, eu pregava a denúncia do dois pesos, duas medidas ao invés da arguição de inocência. Cabia, sim, uma autocrítica pública do partido e dos seus dirigentes por terem se deixado conspurcar (e por terem conspurcado a pureza dos seus ideais) no contato com as práticas corriqueiras da política fisiológica e corrupta. Porque a obstinação em tapar o sol com a peneira apenas convenceria os melhores cidadãos de que os revolucionários de 1968 e seus herdeiros em nada diferiam da podridão característica dos rebentos da política oficial, sendo todos farinha do mesmo saco.

Eu, pelo contrário, sempre coloquei a defesa da integridade dos ideais revolucionários acima da defesa de pessoas. E, como homem de comunicação que sou, sabia muito bem que o povo não acreditaria nas balelas que lhe tentavam impingir. Há um ano estamos vendo, nas ruas e nos estádios, que o povo realmente não acreditou.

Foi uma agradável surpresa para mim encontrar num grão petista tal exercício da reflexão crítica, ao invés de tergiversações e triunfalismo. É algo tão raro que vale a pena reproduzir os principais trechos da entrevista de GC (cuja íntegra pode ser acessada aqui).  

Torço para que haja mais petistas como ele, conscientes do imperativo de se resgatarem os valores originais do partido -aqueles que eu compartilhava fervorosamente três décadas atrás.
A afirmação de que o xingamento contra Dilma não partiu só da "elite branca" foi uma espécie de sincericídio?
Não. Foi muito consciente. Tenho feito esforço enorme para ter muita sintonia com as ruas e para não romper com aquilo que considero justo e honesto, mesmo que me custe. 
...Não nego atos de corrupção que tivemos. Infelizmente, eles aconteceram, têm de ser reprovados. Esses atos nos doem primeiro a nós mesmos. O problema é o tratamento que se dá a erros dos outros, como o mensalão tucano...
Precisamos ter clareza disso e combater, porque, do contrário, começa a ganhar corpo uma opinião cada vez mais ampla de que nós estamos prejudicando o país, de que inventamos a corrupção.
O sr. disse que a imagem de partido corrupto "pegou" em setores mais populares.
Tenho certeza de que o PT tem na sua imensa maioria uma gente muito séria, honesta. Agora, precisamos de fato ter um rigor interno ético muito grande. Lutar desesperadamente pela reforma política para mudar o indutor da corrupção, que é o financiamento empresarial de campanha. Sinto isso na carne.
Na carne?
Porque vejo companheiros que acabam se enrolando muitas vezes nesses processos de corrupção, em grande parte induzidos por uma prática tradicional no país e que antes, insisto, não aparecia, porque não se investigava.
O sr. é responsável pela interlocução com os movimentos sociais, mas hoje o PT paga militância em campanhas.
Acho que que, na justa medida em que nós nos tornamos uma grande instituição, fomos nos burocratizando. O PT trouxe inovações fundamentais para a ampliação da participação das pessoas na política e dar protagonismo a setores populares marginalizados. Mas o vírus da velha política também nos contaminou, em parte.
...precisamos reconquistar o sentido coletivo de fazer política. Reanimar a militância. Na medida em que a gente foi se verticalizando, fomos nos tornando mais pragmáticos, perdendo a nossa mística. 
Os grifos são todos meus, obviamente.

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